No me había vuelto a pasar desde aquí desde que inaugure la web. Y es que desde junio para mi han sido meses de mucho trabajo. Y creo que esto se va a alargar hasta después de Navidades. Pero gracias a Dios de vez en cuando la vida me da un respiro para sentarme tranquila a escribir o a dibujar.

Me apetece mucho contaros todo el proceso que me ha acompañado estos meses, para que veáis la historia y el esfuerzo que hay detrás. Pero hoy me apetecía contaros la historia de mis fotografías y de como conocí a Loiette.

Un día de verano paseando con Miguel por Salamanca. Nos dirigíamos hacía el río para airearnos del calor y oímos que estaban tocando unos amigos en La Casa Lis de Salamanca (un sitio emblemático de aquí). Desde debajo de la calle se les oía, así que nos quedamos a escuchar. Mientras estábamos allí dos chicas se sentaron a nuestro lado, una de ellas era Loiette que se puso a bailar a ritmo de rock & roll.

En ese momento se paró un poco de mi mundo y me quede mirándola durante un rato bailar. Le dije a Miguel que era lo que yo quería para Crisálida, transmitía vida, energía, y personalidad. Pero ahí venía el: ¿Cómo le digo a una desconocida que la quiero fotografiar? Pues bueno allí fui yo y me plante, le conté la idea de la marca, le enseñe mi Instagram y lo que hacía, y me dijo… ¡QUE SÍ! Yo todavía no me lo podía creer pero llego el día de quedar para las fotos. Y allí vino a pesar de que les hicimos ir (a ella y a Chiara, su amiga que también era fotógrafa y nos ayudó) a unos campos de lavanda a una hora de aquí.

Y allí empezó la magia, a veces las casualidades te llevan a momentos mágicos en tu vida. Y tanto Miguel y yo después de esa sesión con esa chica desconocida, siempre hablamos de que fue un momento especial de los que no se van a volver a repetir. En pleno verano, en unos campos de lavanda, al atardecer con Loiette que quería que le pusiéramos jazz para bailar mientras la fotografiábamos. Creo que no se puede expresar con palabras lo que fue ese día y lo que nos transmitió. Pero por suerte han quedado unas fotos espectaculares para pasaros un poquito de esa energía.

Creo que después de un verano duro, en lo que no todo ha sido camino de rosas en este proyecto. La vida me dio un respiro y me trajo luz después de un poco de tormenta. Me puso ante mi a Loiette que no era ni si quiera de Salamanca, era de Francia y se iba a ir solo una semana después de habérmela encontrado.

Y si no nos hubiéramos quedado a escuchar el concierto nunca la hubiera conocido, y creo que esta Crisálida no tendría tanta fuerza y no sería lo que hoy es, porque Loiette apareció para brindarme toda su energía.  Porque la verdad es que (y ya termino con esto): ” podría contar mi vida uniendo casualidades. “

Aquí os dejo un VIDEO hecho por Ana Ruiz por si queréis ver un poco de lo que vivimos ese día. Espero que os haya gustado esta historia. 🙂